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Archive for 21 diciembre 2008

Columnas

En esta sección académicos de la Escuela de Cine de la Universidad del Desarrollo escriben diversos artículos, ensayos y columnas de opinión y reflexión ligadas al quehacer conematográfico.

Columna Leonardo Navarro

Columna Raúl Camargo

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El pensar el cine como una construcción alegórica del devenir de una nación es una tesis comúnmente relacionada con el cine latinoamericano, al cual le ha sido muy difícil en su historia separarse del estigma de ser una cine de carácter realista, narrativo y premoderno, en donde la teoría del “buen salvaje” (personajes eminentemente buenos luchando contra una sociedad que los corrompe) atraviesa gran parte de su filmografía.

Sin embargo, en el período que se ubica entre el término de la 2º Guerra Mundial y el Mayo del ‘68 francés el cine mundial, y por extensión el latinoamericano, vivirá una de sus épocas más prodigiosas a nivel teórico y fílmico. En un periodo en el cual arte y política tensionan sus cada vez más difusos límites las aportaciones de Glauber Rocha, Fernando Solanas y Julio García Espinoza en cuanto a desarrollar nuevos cines nacionales con una fuerte carga ideológica encontrarán eco en una serie de películas que harán que Latinoamérica se instale en el mapa cinematográfico mundial.


Chile no será la excepción, sin embargo su valoración estará dada más por ser parte de un proceso político observado (tanto con simpatía y/o confiesa admiración como con rechazo y deseos de naufragio) por el mundo entero, más que por sus aportaciones estilísticas y/o teóricas. Esta condición se verá reafirmada una vez acaecido el golpe militar del ‘73, lo que traerá consigo un cine chileno con una doble necesidad: primero evidenciar al mundo el quiebre de la democracia y el fin del sueño de la UP, y segundo, crear sentidos de pertenencias a los miles de compatriotas que comenzaron a vivir en el exilio. Por tanto el golpe militar no solo significará el fin de la vida de miles de compatriotas, sino que también retrasará irremediablemente el camino a la modernidad que tímidamente iniciaba el cine chileno.

En 1957 se realizan los documentales Las Callampas de Rafael Sánchez y Mimbre de Sergio Bravo. Ambos cineastas fundaron los primeros centros de estudio y producción cinematográfica universitaria (Instituto Fílmico de la Universidad Católica en 1955 y el Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile en 1957, respectivamente), los cuales, junto con la posterior reapertura y reformulación de Chile-Films por parte del gobierno de Eduardo Frei Montalva posibilitaron que una serie de cineastas desarrollasen una cinematografía nacional estrechamente ligada a los procesos socioculturales que el país vivía. Esta conjunción irrumpe con fuerza desde la mirada del documental. Se inicia así la búsqueda de una construcción de un cine que reflejase las distintas identidades nacionales, con un fuerte acento en el rescate de nuestras raíces.


Así tenemos la instalación del ser chileno desde las tradiciones más populares pero extrañamente olvidadas por el cine (a no ser que fuese desde el costumbrismo típico o lo que podríamos llamar la mirada del afuerino) y la búsqueda de encontrar ese “ser chileno” a lo largo de todo el territorio, vertiente representada principalmente por Sergio Bravo (Láminas de Almahue, Trilla, Organilleros), Rafael Sánchez (Faro Evangelista, Chile Paralelo 56) y el matrimonio conformado por Nieves Yankovic y Jorge di Lauro (Andacollo, Isla de Pascua, San Pedro de Atacama)


Todos estos cortometrajes documentales insinúan algunas experimentaciones formales muy ligadas a la escuela soviética del montaje y a un cine de corte antropológico, cuyo máximo ideólogo a nivel teórico (Edgard Morin) visitará el país a inicios de los 60. Tanto su visita como la de Henry Langlois, director de la Cinemateca Francesa permitirán ampliar la actualización de nuestros cineastas en cuanto a la teoría fílmica y su consecución práctica.
Sin embargo las transformaciones políticas que el país sufre harán que la visita de Joris Ivens, el documentalista político por antonomasia, coincida con un giro hacia un cine documental mucho más militante. El mismo Ivens filmara en 1964 El Tren de la Victoria, sobre la campaña de Allende al poder, siendo éste derrotado por el democratacristiano Eduardo Frei Montalva.

De la Revolución en Libertad a la Unidad Popular

El democratacristiano Eduardo Frei Montalva asume la presidencia en 1964. Su programa se basa en aumentar los espacios de participación pública, realizando una serie de reformas que favorecían a las clases más desposeídas, pero respetando las leyes y las libertades públicas. Esto se conoció como la “revolución en libertad”, y tuvo el merito de profundizar la reforma agraria e iniciar la chilenización del cobre.

El gobierno de Frei Montalva favoreció decididamente la producción cinematográfica nacional, creando el Consejo de Fomento de la Industria Cinematográfica y resucitando Chile-Films, que quedaría a cargo del cineasta Patricio Kaulen.

Así bajo su gobierno el cine chileno afianza ese camino iniciado por la mirada documental de Rafael Sánchez, Sergio Bravo y el matrimonio formado por Nieves Yancovic y Jorge Di Lauro, agregando a esto una fuerte ligazón con las problemáticas sociales. Premonitorio será el trabajo de Pedro Chaskel, quien utiliza técnicas de animación y fotos fijas para realizar Érase una Vez (1965) en donde desarrolla, sutil e irónicamente las contradicciones de nuestra sociedad y el anhelo de cambio.

Los derechos de los trabajadores y la cohesión del movimiento obrero serán representados por Sergio Bravo en La Marcha del Carbón (1963) y Banderas del Pueblo (1964), temática después abordada por José Román y Diego Bonacina en Reportaje a Lota (1969).

A Las Callampas se unen Herminda de la Victoria (1969) de Douglas Hubner y “Casa o Mierda” (1969) de Guillermo Cahn y Carlos Flores para denunciar la necesidad de vivienda y el nivel de organización y dignidad de las personas que la solicitan.

La preocupación por el nivel de vida de la población y los flagelos que la amenazan son evidenciados por Pedro Chaskel y Héctor Ríos en Testimonio (1968) y Desnutrición Infantil (1969) de Álvaro Ramírez.

El cine de ficción será influenciado tanto por esta mirada documental, como por las corrientes cinematográficas que contienen y radicalizan dicha mirada: el Neorrealismo, el Cinema Verité y los nuevos cines nacionales que, aunque con propuestas y programas distintos, buscaban romper con la tradición del cine anterior. A estas corrientes se sumará un acontecimiento capital: la realización en 1966 del Primer Encuentro de Cineastas Chilenos y al año siguiente el Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos en Viña del Mar.

Películas que preconfiguran este nuevo cine son Morir un Poco (Álvaro Covacevich, 1966) y Largo Viaje (Patricio Kaulen, 1967).

Es el mismo Covacevich el que subtitula su película como “La Historia del Hombre Común”. Esta definición da luces con respecto al cine chileno que vendrá, el cual será llamado “Nuevo Cine Chileno”.


Cuatro serán los cineastas que iniciarán este Nuevo Cine Chileno: Raúl Ruiz con Tres Tristes Tigres (1968), Aldo Francia con “Valparaíso mi Amor” (1969), Helvio Soto con Caliche Sangriento (1969), y Miguel Littín con El Chacal de Nahueltoro (1969).

La llegada de una nueva década traerá consigo el paso del gobierno de la llamada “Revolución en Libertad” de Eduardo Frei Montalva al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en 1970. Este paso se traducirá no sólo en el afianzamiento de un cine nacional estrechamente ligado a las reivindicaciones sociales. Los cineastas de la Unidad Popular se alinearán con el nuevo gobierno a través del “Manifiesto de los Cineastas de la Unidad Popular”, redactado por Miguel Littin en 1971. Allí declararán “que antes de cineastas, somos hombres comprometidos con el fenómeno político y social de nuestro pueblo y con su gran tarea: la construcción del socialismo” y “que el cine chileno, por imperativo histórico, deberá ser un arte revolucionario”. Aunque este manifiesto no busca imponerse por decreto alguno, señala claramente cual es el camino a seguir por la producción cinematográfica nacional.

Esto redundará en que el Consejo de Censura, manteniendo la misma orgánica que reglamenta su accionar, no prohíba ningún filme chileno durante los mil días de la UP.

El cine documental abrazará, al igual que el gobierno de la Unidad Popular, tres grandes temas: vivienda, trabajo y desarrollo cultural y social.

La preocupación por la solución habitacional para la población está expresada en Mijita (1970) de los hermanos Sergio y Patricio Castilla, Operación Sitio (1970) de Nieves Yancovic y Jorge di Lauro, 21 de Junio de 1971 (1971) de Sergio Navarro y Campamento Sol Naciente (1972) de Ignacio Aliaga.

La problemática indígena y campesina en su lucha por sus tierras y fuentes laborales esta contenida en Tierra (1971) de Rene Kocher, Amuhuelai-mi (1972) de Marilú Mallet y No nos Trancarán el Paso (1972) de Guillermo Cahn.

Los derechos de los trabajadores y la instalación del obrero como personaje protagónico del acontecer nacional son expuestos por Álvaro Ramírez en sus obras La Última Vez (1970) y Miguel Ángel Aguilera, presente (1970), Angelina Vásquez en Crónica del Salitre (1971), José Román en 1º de Mayo (1971) y Héctor Ríos en Entre Ponerle y no Ponerle (1971).

El anhelo de cambio social es desarrollado por Pedro Chaskel en Venceremos (1970) en donde de manera explícita aborda las contradicciones de nuestra sociedad y el anhelo de cambio que representaba Allende. En la misma línea se inscribe el trabajo de Carlos Flores Descomedidos y Chascones (1973).

La expresión artística popular esta refrendada en las obras Brigada Ramona Parra (1970) de Álvaro Ramírez, Mi Valle de Elqui (1971) de Rafael Sánchez, Poesía Popular, la teoría y la práctica (1972) de Raúl Ruiz y Cancionero Popular (1973) de Douglas Hubner.

En el cine de ficción los cuatro cineastas que dan origen al Nuevo Cine Chileno consolidarán sus cinematografías. Francia, Soto y Littín radicalizarán su discurso, alineándose con el Manifiesto de Cineastas de la Unidad Popular. Soto instalará una mirada crítica sobre la izquierda en sus obras Voto más Fusil (1971) y La Metamorfosis del Jefe de Policía Política (1972). Francia realizará en 1971 Ya No Basta con Rezar, en donde expone el conflicto que vive un religioso al momento de caer en cuenta sobre el proceso político que vive. Littin, quien es nombrado Presidente de Chile-Films, realizará el documental Compañero Presidente (1971) que registra la entrevista que el escritor francés Regis Debray sostuviera con Allende. Ruiz por su parte realizará una serie de filmes de carácter más impresionista, lejos de la radicalización que le era exigible a un cineasta revolucionario. Sin embargo su agudeza en el retrato de la identidad nacional lo llevará a convertirse en el más importante de los cineastas del período, realizando en los mil días de la UP una filmografía más extensa que sus compañeros de período, destacando La Colonia Penal (1970), La Expropiación (1971), Nadie Dijo Nada (1971) y Palomita Blanca (1973).

Serán estos cuatro cineastas los que reflejarán mejor que nadie los sueños, temores, esperanzas y contradicciones del periodo que va desde el 67’ al 73’. A ellos se sumará desde el cine documental Patricio Guzmán, quien realizará en sus obras El Primer Año (1972) y La Respuesta de Octubre (1972) un completo mosaico sobre los dos primeros años de allende en el poder.

Y si el cine documental fue el que inicia en 1957 este nuevo camino del cine chileno, el cine documental también terminará cerrando esta etapa.

Patricio Guzmán realiza con La Batalla de Chile[1] una completa bitácora de cómo aquellos sueños de una sociedad justa e igualitaria fueron absolutamente arrancados de cuajo, exterminados como la vida de miles de chilenos.

El filme instala el itinerario del último año del gobierno de la Unidad Popular. El equipo de filmación lo componían Guzmán, Jorge Müller en fotografía y cámara, Bernardo Menz en sonido y Federico Elton en producción. Se propusieron filmar las distintas acciones que acometían la derecha e izquierda en aquel crucial año de 1973, concientes de la posibilidad cierta de una guerra civil y/o golpe de estado. Así “La Batalla de Chile” registra todo el proceso que llevará a la sociedad civil a la confrontación, los enfrentamientos entre los partidos de gobierno y oposición, la renuncia del General Prats, la asunción de Augusto Pinochet como Comandante en Jefe de Gobierno y el golpe de estado encabezado por el propio Pinochet.

La madrugada del 11 de Septiembre de 1973 las tres ramas de las Fuerzas Armadas más Carabineros de Chile se toman el poder, derrocando al presidente elegido democráticamente Salvador Allende. El equipo de Guzmán, periodistas y corresponsales registran esa histórica mañana de Septiembre, filmando el arribo de los tanques al centro de Santiago, el bombardeo al Palacio de la Moneda y el traslado del cuerpo ya sin vida de Allende desde el interior de Palacio hasta una ambulancia.

El poder sería tomado por una junta militar comandada por el General de Ejercito Augusto Pinochet, el Almirante José Toribio Merino, el General de Aviación Gustavo Leigh y el General Director de Carabineros Cesar Mendoza.

Así terminaba el sueño de la Unidad Popular, iniciándose una dictadura militar que regiría los destinos del país por espacio de diecisiete años, los cuales estuvieron marcados por el cambio de modelo económico, el fin del sistema de representación popular y la flagrante violación a los derechos humanos.

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Nota: el orden de las películas no indica preferencia.

Largometrajes:

1. Nadie dijo nada de Raúl Ruiz
2. Chacal de Nahueltoro de Miguel Littín
3. Valparaíso mi amor de Aldo Francia
4. La batalla de Chile de Patricio Guzmán
5. Luna en el espejo de Silvio Caiozzi
6. Prisioneros desaparecidos de Sergio Castilla
7. Descomedidos y chascones de Carlos Flores.
8. De las armas y las letras (O de cómo el periodista Manuel Astica tomó el control de un acorazado y se convirtió en poeta) de Colectivo del Cabo Astica
9. Ya no Basta con Rezar de Aldo Francia
10. Imagen Latente de Pablo Perelman

Nota: Debo decir que no he visto “El fin del juego” de Luis Cornejo, “Recordando” de Urrutia, los documentales de Andrés Racz y Cine Ojo, y que la versión que se conoce del Húsar de la muerte está montada en los años cuarenta y no es la que se veía el año 25, por ende no podría incluirlas aunque el húsar está en lugar 11. Lo mismo “Testimonio” de Hernán Fliman que son 4 documentales que vi 3 nomas y nose, incluiría los tres igual.

Mediometrajes y Cortometrajes:
1. Venceremos de Pedro Chaskel y Héctor Ríos
2. Somos + de Pedro Chaskel y Pablo Salas
3. Cien niños esperando un tren de Ignacio Agüero
4. El Charles Bronson chileno de Carlos Flores
5. Andacollo de Nieves Yancovic y Jorge di Lauro
6. Crónica del salitre de Angelina Vasquez
7. A Valparaíso de Joris Ivens
8. Mimbre de Sergio Bravo
9. Reportaje a Lota de José Román y Diego Bonacina
10. Guerreros pacifistas de Gonzalo Justiniano

Nota: Debo decir que no he visto “El angelito” de Luis Cornejo y varias del periodo mudo y otras perdidas en dictadura como las de Ruiz.

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Año: 2002

Duración: 90 minutos

Dirección: Jorge Olguín

Producción: Verónica Cid y Jorge Olguín

Guión: Carolina García, Jorge Olguín

Fotografía: José Luís Arredondo

Montaje: Jorge Olguín

Sonido: Pepe de la Vega

Música: Rodrigo Cuadra y Gamal Eltit

Interpretes: Juan Pablo Ogalde, Blanca Lewin, Patricia López, Claudio Espinoza, Carlos Bórquez, Willy Semler, Consuelo Holzafpel, Jorge Denegri

Sinopsis:

Cuatro amigos comienzan a involucrarse en los juegos de rol sobre vmpiros. Esto los llevará a vivir una serie de fantasías que pronto comenzarán a hacerse realidad.

Sobre la Película

Segundo largometraje de Jorge Olguín. Olguín pertenece a la camada de directores que realizan estudios en las escuelas de cine que abren luego del retorno de la democracia.

Estudia en la Universidad Arcis, en donde se titulará de director de cine. Junto a sus compañeros universitarios realiza una serie de cortometrajes en video y 16mm, en donde destaca “Un Héroe Llamado José” (1998), premio al mejor cortometraje en el Festival Internacional de Cortometrajes de Santiago y “El Reo Jesús” (1999), premio al mejor cortometraje nacional y al mejor director en el Festival Chileno Internacional del Cortometraje. El año 200º estrenará su primer largometraje, el cual será denominada como la primera película de horror chilena: “Ángel Negro”. Realizada con un mínimo presupuesto con sus compañeros de universidad, la película generará un culto que instalará a Olguín como un director a seguir, gracias a la instalación de claves propias de un género jamás desarrollado por nuestra cinemaografía. Gracias a Ángel Negro Olguín conseguirá rodar con mayor presupuesto, pero siempre siguiendo una estética y diseño de producción de película B, su segundo largometraje: “Sangre Eterna”. Con esta película Olguín continúa desarrollando cine de horror, pero esta vez ligado al mundo de los vampiros y los juegos de rol. Así logra madurar su propuesta estética y realizar una serie de artilugios técnicos que la película requería para conquistar los mercados de cine fantástico y horror alrededor del mundo, hecho que queda demostrado en el premio a los mejores efectos especiales en la Semana Internacional de Cine Fantástico de Málaga y su nominación como mejor película en el influyente Festival de Cine Fantástico Fantasporto.

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Año: 2003

Dirección: Matías Bize

Producción: Matías Bize, Gabriel Díaz

Guión: Julio Rojas y Paula del Fierro

Fotografía: Gabriel Díaz

Música: CHC, Bitman & Roban

Duración: 65 minutos

Interpretes: Blanca Lewin, Diego Muñoz, Antonia Zegers, Víctor Montero, Macarena Teke, Sebastián Layseca, Gabriel Díaz

Sinopsis

En el día de su matrimonio, una mujer recibe la visita de otra que le comunica que está embarazada de su futuro esposo, develando su infidelidad. En un recorrido en tiempo real vemos qué hace la novia tras recibir esta noticia que cambia su destino.

Sobre la Película

“Sábado” es una de las primeras películas de los jóvenes realizadores post dos mil, una generación que no supera los 30 años, egresados de escuelas de cine y que utilizan el video abaratando costos de producción.

Matias Bize, ex estudiante de cine, realiza esta película a los 23 años, con un presupuesto bajísimo y solo una cámara de video, pero con un trabajo de guión y de actuación mucho más elaborado que un film comercial.

La película cuenta además con un condimento adicional: es grabada en un largo plano secuencia, recreando el recorrido de una mujer que renuncia a casarse por descubrir una infidelidad del que sería su esposo.

Desprejuiciada, con un lenguaje coloquial, sin grandes pretensiones y con un desparpajo narrativo no visto desde los años sesenta, “Sábado” se inscribe en la historia del cine nacional como una renovadora del lenguaje de comienzos del siglo XXI.

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Año: 2002

Duración: 102 minutos

Dirección: Valeria Sarmiento

Producción: Gerardo Herrero

Guión: José Triana, Valeria Sarmiento

Fotografía: Acácio de Almeida

Montaje: Carmen Frías

Sonido: Gilles Ortion

Música: Paquito D`Rivera, Oriente López

Interpretes: Luisa María Jiménez, Juan Luís Galiardo, Daisy Granados, Abel Rodríguez

Sinopsis

Rosa la China es una atractiva cantante de cabaret en la Cuba prerrevolucionaria de la década de los 50’. Sostiene un tórrido y secreto romance con Marcos, a espaldas de su esposo Dulzura, jefe del hampa local.

Sobre la Película

Sarmiento inicia estudios de filosofía, los cuales cambiará por el ingreso en 1968 a la recién fundada carrera de cine de la sede de Valparaíso de la Universidad de Chile. Lamentablemente para sus pretensiones la carrera inicia una huelga al año siguiente, por lo que decide trasladarse a Santiago. Allí realizará labores de montaje junto al destacado montanista Carlos Piaggio. En 1972 Editorial Quimantú y Televisión Nacional le encargan a ella y su pareja Raúl Ruiz la realización de tres documentales que buscaban rescatar la figura de personajes y artistas populares: “Los Minuteros”, “Poesía Popular, la Teoría y la Práctica” y “Nueva Canción Chilena”. De ese mismo año es su película “Un Sueño como de Colores”, documental en donde desarrolla las historias de las mujeres que trabajan desnudándose en cabarets. Luego del Golpe Militar se exilia en Francia, transformándose en la montajista de Ruiz y la autora de una serie de documentales y ficciones, en donde destacan “Gente de Todas Partes, Gente de Ninguna Parte” (1979), “El Hombre Cuando es Hombre” (1982), “Mi Boda Contigo” (1984) y “Amelia López O’Neil (1990). El año 2002 estrena “Rosa la China”, melodrama ambientado en la Cuba prerrevolucionaria de la década del 50’, en donde se sirve de la estructura del radio teatro para narrar la historia de pasión y engaño de Rosa, Dulzura y Marcos. Así asistimos a la representación de la representación, gracias a la voz en off del relator que nos va interiorizando en las vidas de este trío de personajes, historia que es escuchada con la misma pasión por los auditores. La película es una coproducción entre Portugal, Francia, España y Cuba, y contó con el apoyo del Fondo Ibermedia que estimula este tipo de coproducciones.

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Año: 1944

Dirección: Luis Moglia Barth

Producción: Chilefilms

Guión: Carlos Vattier y Francisco Coloane

Fotografía: Fulvio Testi

Sonido: Jorge di Lauro

Música: Prospero Bisquert

Duración: 90 minutos aproximados

Interpretes: Francisco Flores, Inés Moreno, Florindo Ferrario, Nieves Yankovic, Mario Gaete

Sinopsis

Melodrama que retrata una historia de amor en medio de los acontecimientos históricos de nuestro país, pasando por la Revolución de 1891, el terremoto de Valparaíso de 1906, las fiestas del Centenario en 1910 hasta el presente, en 1944.

Sobre la película

A fines de 1941 se crean los nuevos Estudios cinematográficos Chilefilms, destinados a contribuir con la industria audiovisual local. Es recién en 1944 que se estrena la primera de las nueve producciones que se realizarían en dicha empresa, “Romance de medio siglo”. Para ésta película se contratan los servicios del director argentino Luis Moglia Barth (Buenos Aires, 12-2-1903), quien ya contaba con alrededor de veinticinco películas desde su primera filmación de 1927. Se invierten muchos recursos en escenografía e iluminación, incluso se recrean en interior locaciones de fines del 1800, pero nada de esto ayuda a evitar que el film sea vapuleado después de su primera exhibición un 10 de octubre de 1944. “Aburrida y artificiosa”, sentenció la revista Ecran, mientras que el escritor Francisco Coloane, que habría escrito el guión, no reconocería nada de lo que él escribió en la película. Fue el primer paso de lo que sería la denominada época de oro del cine chileno, y que contribuiría a la realización de numerosas obras que formarían parte del inconciente colectivo de una generación.

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